Una secuela por la que siento debilidad
Guardianes de la Galaxia 2 es de las películas que más he visto repetidas de todo el MCU. En el cine salí encantado gracias a un humor constante que impide quitarte una sonrisa tonta de la cara, salvo en el final. Es algo que me ocurre especialmente con esta Fase 3, pues prácticamente todas las películas que la habitan me parecen muy divertidas. Seguramente la primera parte, Guardianes de la Galaxia, sea mejor objetivamente. Presentaba los personajes de forma inmejorable y todos tenían una evolución completamente creíble. Sin embargo, no contaban con Baby Groot.
Las segundas partes en las películas del MCU, no suelen mejorar a sus predecesoras. Es lo que ocurrió con Thor: El mundo oscuro, Iron Man 2 o Vengadores: La era de Ultrón. Ninguna de ellas superaba a la primera parte, y en ocasiones por bastante distancia. Ahora bien, tanto Guardianes de la Galaxia 2, como Capitán América: El Soldado de Invierno, sí que se ponen a su altura o incluso las superan. Una tónica que no seguirá siendo tan así en las próximas películas, pero esto ya será harina de otro costal.
James Gunn sigue a cargo de la dirección, y así siguió hasta la tercera parte, antes de irse a ser la cabeza pensante del nuevo DCU. Su mano se sigue viendo en todo momento, en la relación de los personajes, en sus traumas personales y en el mensaje de redención con el que suelen terminar sus películas. Todo el cast principal se mantiene y se le añade Kurt Russell como Ego y a Pom Klementieff como Mantis.
A nivel de recaudación, se encuentra en la mitad alta de la tabla de todo el MCU, con 869 millones y un presupuesto de 200 millones de dólares. Estos números la colocan como la mejor de la trilogía, haciendo notar el mejor estado de forma que ha tenido nunca Marvel Studios.
* A partir de este punto habrá SPOILERS de la trama de la película, si queréis una opinión sin spoilers, id directamente a la conclusión.
Salvando la galaxia con humor
Esta segunda parte, es la película que cuenta con más humor de las tres que existen hasta ahora. Esto se ve desde los mismos créditos iniciales. Es una escena divertidísima en la que los Guardianes de la Galaxia combaten a un enorme monstruo con una boca llena de dientes y tentáculos más largos que un capítulo de Los hombres de Paco. Si alguien brilla aquí, es Baby Groot, uno de los personajes más adorables de todo el MCU. Él solo quiere bailar un temazo como lo es Mr. Blue Sky mientras sus compañeros se encargan del alienígena. Una canción que solo es la primera de otra buena tanda de canciones de los 60 a 80, tan características de la saga.
Todos los personajes tienen momentos cómicos, aunque hay uno en el que es una constante. Se trata de Drax el Destructor, quien da un gran cambio respecto a la primera, pues aquí está totalmente desatado. Desde su contagiosa risa que saca a relucir cada 2×3 hasta su literalidad y sinceridad para todo, aunque sea insultando a sus amigos. Quizás sea algo exagerado, pues la película ya tiene suficiente humor como para que exista un personaje dedicado únicamente a esto, pero no lo puedo evitar, me sigue haciendo llorar de la risa.

Y si está especialmente gracioso, es por la relación que tiene con la nueva Guardiana de la Galaxia, Mantis. Se trata de la ayudante de Ego, de quien hablaremos más adelante. Nunca se ha relacionado con nadie más y que sea Drax quien le enseñe, no sé yo si es lo mejor para ella. Tiene la capacidad de sentir las emociones de los demás e incluso transformarlas temporalmente. Su ingenuidad será objeto de todo tipo de bromas por parte de un Drax que encontrará en ella una amiga “fea por fuera pero guapa por dentro”.
Las conversaciones y discusiones entre los propios Guardianes, son más divertidas que antes, gracias a que ya se van conociendo mejor y saben donde atacar al otro para que duela. Los constantes piques entre Rocket y Peter Quill son desternillantes. O más bien debería decir “Star-Lerdo” y “Mapache de mier**”. Ahora bien, no solo nuestro querido grupo de protagonistas nos hará reír como tontos, sino que otros secundarios, como el cuerpo nova y sus naves que se controlan como un videojuego de navecitas o los piratas espaciales y sus horribles nombres como «Cara Calambre». Es más una película de comedia que de superhéroes, siendo esto lo que les hace diferentes respecto al resto.

Espectáculo y diversión siempre asegurados con Los Guardianes de la Galaxia
La película tiene un ritmo fantástico. Es muy difícil aburrirse con ella, pues si no están soltando un chiste en el que Groot coge un dedo humano por error, están en una batalla espacial trepidante. A nivel visual, es un espectáculo. Se nota el aumento de presupuesto, aunque la anterior ya se veía de escándalo. El planeta de Ego, aunque tenga un gusto discutible, luce excelente, al igual que toda la parte final llena de explosiones, disparos y partículas. Ni que decir de personajes CGI como Rocket o Groot, que siguen tan expresivos y bien recreados como en la primera.
La banda sonora sigue siendo una de las grandes claves de la saga. El Walkman de Peter Quill debería ser patrimonio de la humanidad, pues cada reliquia que sale de él es mejor que la anterior. A Mr. Blue Sky y Father and Son como grandes protagonistas, se le unen otras como The Chain o Wham Bam Shang-A-Lang. Es una delicia simplemente ponerse las canciones en bucle de la cinta y es que el ojo de James Gunn en este sentido es fascinante.

Las escenas de acción tiran mucho de CGI, algo normal al ocurrir todo en el espacio y en planetas alienígenas. Hay poco combate cuerpo a cuerpo, y todo suele recaer en armas, naves y poderes. Es verdad que tiene menos escenas de este tipo que la anterior, pues se centra más en desarrollar ciertas relaciones de todos los personajes. Drax y Mantis, Peter y Ego, Rocket con Groot y Yondu, Nébula y Gamora. Está más fragmentada y dividida en subtramas, aunque todas ellas se sienten interesantes y aportan su granito de arena al conjunto.
El colofón final es igualmente divertido, con Rocket intentando enseñar a Groot cómo colocar la bomba, con Peter obteniendo los poderes celestiales y convirtiéndose en Pac-Man o las decenas de naves del cuerpo Nova saltando por los aires. Aunque lo que a todos nos quedará en el recuerdo, es lo que ocurre tras esa intensa batalla.

De padres a hijos
El tema principal de la película es la paternidad. Todo gira en torno a la relación de Peter Quill con Ego, su padre y Celestial al mismo tiempo. Es una trama que ya se intuyó desde la anterior película, pues no se sabía quién era y Peter siempre ha querido conocerle. Los primeros ratos juntos son de rechazo, algo lógico al abandonar a su familia para irse a saber donde. Ego lleva les lleva a todos a su planeta, salvo a Rocket, Groot y Nébula, quienes tendrán una trama piratesca aparte.
En ese planeta, Ego le enseña las capacidades casi infinitas que tiene Peter, pues puede crear lo que él quiera con sus propias manos. Una idea que seduce a Peter, hasta que se entera de la cruel verdad. Y no es otra que un plan maligno de un villano sin escrúpulos que ha ido planeta por planeta plantando su semilla para ver si conseguía que un hijo obtuviese las mismas capacidades que él. Centenares de ellos fallaron y acabaron en una fosa, hasta que dio con uno que sí consiguió heredar su poder.

Lo que termina por desatar la ira de Peter, es el motivo del fallecimiento de su madre, pues su enfermedad vino creada por Ego. Es uno de los villanos más crueles y despiadados de todo el MCU, pues su único objetivo es hacer que literalmente todo el universo, sea él mismo. Pero para ello, necesita la ayuda de su hijo, dando inicio al gran combate final.
Por otro lado, está Yondu, un pirata que crio a Peter desde niño y le salvó de Ego. La relación entra ambos siempre ha estado en constante tira y afloja, aunque si Peter es el héroe que es hoy en día, lo es en gran parte por cómo le educó Yondu. Un tipo imperfecto, con problemas de ira y falta de cariño desde niño. Aun así, siempre se las apaña para seguir adelante, labrando un reputado respeto entre su gremio. Es el verdadero David Hasselhoff, una pena que se diese cuenta más tarde de lo que le hubiese gustado.
En uno de los finales más emotivos y bonitos de todo el MCU, la muerte de Yondu da lugar a un funeral que hará saltar las lágrimas hasta del pirata más ruin de la galaxia. Con la canción Father and Son de fondo y las numerosas naves de sus excompañeros, acompañadas de fuegos artificiales, presenciamos la tristeza de un Peter que no sabía lo que tenía hasta que lo perdió. Escribo estas líneas con la misma canción puesta y no puedo evitar que se me vuelva a erizar la piel. Otra muestra más del talento de James Gunn para elegir la canción idónea en el momento justo para hacerte sentir con unos personajes con lo que nunca pensaste que te pasaría.

Y es que no solo se habla de paternidad dentro de la trama de Peter Quill, sino que también en la relación de hermanas entre Nébula y Gamora y en la que tienen Rocket y Groot. En la primera, ellas acaban haciendo las paces, aceptando que el verdadero culpable de su confrontación era Thanos, su padre. Un tirano que las obligaba a combatir para no perder partes del cuerpo. En la segunda, tenemos a un Rocket enseñándole a Groot temas como qué es la izquierda y la derecha o a cuidar su vocabulario. Son distintas formas de ver un mismo concepto, todas ellas bien representadas y que hacen evolucionar a los personajes.
Como apunte final, decir que existen hasta cinco escenas postcréditos. Marvel Studios quería superarse a sí misma y qué mejor que en una película con tanta parodia como esta. La más relevante de todas la tenemos con la revelación de que Adam Warlock está en camino, como vimos en la tercera parte. Y la más graciosa es la de Stan Lee con los Vigilantes, un hecho que había olvidado y que después de haber visto What if…?, es aún mejor. Además, vemos a Groot siendo oficialmente un adolescente irresponsable que va dejando ramitas por todos lados. Este tronquito crece demasiado rápido.
Conclusión
Guardianes de la Galaxia 2 es una secuela más grande, divertida y emotiva que su predecesora. El humor predomina en toda la cinta, con personajes desternillantes como Drax o Baby Groot, cuyo únicos objetivos de existencia parecen el de hacerte reír y vender merchandising, al menos en el caso del segundo. Pues bien, cumplen con creces, pues es una película que se pasa en un suspiro a pesar de superar las 2 horas de duración.
Todos los personajes tienen sus propias subtramas personales que les hacen evolucionar, aunque la que más destaca es la de Peter Quill con sus padres. Habla de la paternidad a diferentes niveles, y lo hace con mucho tacto, tanto, que es casi imposible no llorar con uno de los finales más emotivos de todo el MCU. La banda sonora sigue siendo de 10, está muy implicada en la trama y te lleva en volandas en la mayoría de escenas.
La acción es menos predominante, aunque sigue siendo tan espectacular como su predecesora, con un CGI impecable que da vida a un cosmos lleno de color. El villano es de los más crueles y despiadados que hemos visto, aunque se hace bastante cansino y odioso, a pesar de tener a un Kurt Russell entregado al papel.
Es, en definitiva, una de las películas más divertidas y emotivas del MCU, con unos personajes que siguen siendo igual de carismáticos, encantadores y atrapantes. James Gunn seguía llevando a los Guardianes de la Galaxia por un rumbo inmejorable, forjando poco a poco la mejor saga de todo Marvel Studios.
Lo Mejor:
- ✅ Si te gusta el humor absurdo, te pasarás toda la película riendo a carcajadas.
- ✅ Un aspecto audiovisual impecable, con un CGI perfecto y una banda sonora de ensueño.
- ✅ Los personajes principales son aun más encantadores y divertidos, formando un grupo maravilloso.
- ✅ Baby Groot es el personaje más adorable de todo el MCU.
Lo Peor:
- ❌ El villano, aunque mejor que en la primera, se acaba haciendo demasiado cansino por sus básicas motivaciones y clara falta de carisma.